Los martes son el dÃa tonto de la semana. Se han quedado en el limbo de los dÃas. Desde que apareció instagram los lunes se han convertido en el dÃa molón. Intentamos pensar que los lunes tenemos que convertirlos en una prolongación del domingo para ser más felices. A los miércoles les damos también un valor especial pensando que ya estamos en el ecuador de la semana. Incluso ya he oÃdo en más de una ocasión lo de: ¡¡ya estamos a miércoNes!! ahà acercándose al viernes, despacio pero seguro. ¡Para qué les voy a hablar de los jueves! hace ya tiempo que dejaron de ser los jueves para convertirse en los jueRNes, dÃa del universitario por excelencia. Se desempolvan los modelitos y alguna cervecita puede caer por el camino. ¿Y los viernes? los viernes señores vienen sin excusa. Es el dÃa en que todo el mundo explota y da la bienvenida al fin de semana. El ambiente se dulcifica, los whatsapp echan humo y en el trabajo todo el mundo tiene una sonrisa y miran sus relojes sin parar.
¿Veis? los martes…¿quién se acuerda de ellos? Pobrecitos…
Por ello…
«Se hace saber que en la república de este blog le vamos a dar protagonismo al pobre martes, aprovechando el dicho «En martes, ni te cases ni te embarques» y este dÃa estará dedicado a las bodas…para llevar la contraria XD, sin rencor».
Empezaremos por una de las cosas básicas en cualquier evento de tal magnitud, la creación de las invitaciones. Un quebradero que seguro que lleva a más de una pareja por el camino de la indecisión y la amargura.
Puntos esenciales en los que hay que pensar:
1.- ¿Cuál es el estilo de la boda?…parece una tonterÃa, pero la invitación es la antesala a lo que va a ser nuestra boda, por eso tendremos que tener una idea de lo que queremos ofrecer a nuestros invitados ese dÃa. También puede ser una representación de nosotros mismos como pareja. Seguro que la mayorÃa de los invitados son amigos de ambos, pero también habrá algún familiar que apenas conozca al costillo o la costilla correspondiente.
2.- Destino de las invitaciones. O bien dicho… ¿hasta donde tienen que viajar? más que nada porque algunas opciones «perecederas» o más «heavys» pueden sufrir algunos daños en el traslado o dejarnos con la cuenta en números rojos al elegir la opción «correo certificado».
3.- Número de invitaciones que vamos a necesitar. Para algunas opciones de tarjetón no es lo mismo hacer muchas copias que hacer unas pocas unidades. Esto se lo ilustraré con el ejemplo de la invitación de mi boda (espere a un poquito más adelante).
4.- Presupuesto. SÃ, por supuesto, el tema económico es algo que no puedes perder de vista. Seguro que si ya te has casado o estás preparando tu boda habrás tenido la sensación de que en cuanto dices…»me caso», «soy la novia» o «es para una boda» empiezan a crecer los ceros a la derecha. Ni el mismÃsimo Isaac Newton podrÃa sacar la fórmula para este hecho. Ten muy claro cuánto presupuesto quieres destinar antes de empezar, porque verás opciones que te rechiflarán y que te harán caer en la tentación… y a veces no se puede ser tan débil.
5.- Personalización, sà o sÃ. Piensen bien si quieren hacer una invitación exclusiva hecha por ustedes mismos (siempre que tengan los recursos suficientes) o prefieren comprar un modelo que ya esté hecho en alguna papelerÃa. Aquà la menda es partidaria de personalizar al máximo, siempre y cuando se pueda, se disponga de tiempo o se disponga de billetes en la cuenta bancaria para subcontratar. Hoy en dÃa hay montones de herramientas que a nivel de usuario nos permiten hacer cosas decentes para crear la invitación ideal, y también montones de empresas y artistas que se dedican única y exclusivamente al diseño de invitaciones.
Como ya se está haciendo larga esta entrada, en próximos capÃtulos les contaré mi experiencia respecto a este tema. Mientras tanto vayan razonando los puntos tratados.
Estas mismas reflexiones valen si están pensando en hacer tarjetas de visita o cualquier formato para cualquier evento en tamaño papel. Que a los españoles nos gusta celebrarlo todo, y mucho!
Siempre suya,
Mrs. Maple