No me digan que no se lo han dicho alguna vez. Yo soy de la EGB. Cuando yo iba al colegio, todavÃa nos llamaban de usted y a los profesores les llamábamos de Don o de Doña. Allà no habÃa otra. La buena letra era una máxima. Al principio consideraba que sólo era una forma de fastidiar a los niños. Copiarás y copiarás y si no el hombre del saco te llevará. El imperio del cuaderno Rubio contraatacaba. ¿Cuántos números de esas libretas habÃa? ¡por el amor de Dios! El niño que avanzaba rápido iba por el cuaderno número 7 y el que iba despacio repetÃa hasta tres veces el número 1. Pero le fui cogiendo el gustillo. Se me daba bien. Y me podÃa lucir. No como con el potro de la clase de gimnasia (ahora educación fÃsica), al que siempre acababa haciéndole un placaje. En aquellos tiempos el mejor de los piropos era que me dijeran «qué letra tan bonita tienes».
Además, me gustaba observar la letra de otros niños. Me gustaba incluso copiar la letra de los que admiraba. Y odiaba a las niñas que hacÃan un cÃrculo al «punto» de la «i». Un cÃrculo, nooo ¡un punto! Bastantes estirones de coletas me llevé. La caligrafÃa. Me persiguió siempre y fue una de las cosas que me enamoró de Mr. Maple. Sin duda su letra es más bonita que la mÃa. Recuerdo como si fuera ayer la primera carta que me escribió cuando los kilómetros nos separaron y la añoranza que me trajo ver su letra.
Y como todo lo clásico, la caligrafÃa se ha puesto de moda. Hace unos meses Laura, de ThreeFeelings estuvo en Valencia, en el JardÃn de Mama Ana para dar unas clases de caligrafÃa, y yo no pude asistir. TodavÃa me lamento. Asà que, cuando ayer publicó en las redes sociales que iba a dar un minicurso gratuito para suscriptores, no me lo podÃa creer. Tal es la emoción que tengo, que tenÃa que ser tema único en mi viernes de recomendaciones. Asà que, señores abróchense los cinturones porque vienen curvas de tinta china. El dÃa 12 de marzo empezamos! Les recomiendo apuntarse, conociéndola seguro que va a ser muy especial.
¿Escribimos juntos?
Feliz fin de semana!
Siempre suya,
Mrs. Maple