
Estoy segura de que dentro de unos años, llamaremos al 2020 «el año». Ese año en el que pasaron muchas cosas demasiado intensas, demasiado rápidas y a la vez tan lentas. El año en el que todos soltamos el timón para dejarnos llevar durante unas semanas y en esa libertad del control de mandos muchos empezamos a mirar por la ventanilla y observar. Encontramos lo que nos hacÃa felices e infelices. Readaptamos vidas. Teletrabajo. Ejercicio en casa. Nuevas recetas. Nuevos cuidados. Nuevos proyectos.
A mi la vida me cambio poco y bastante. Algo que sólo el 2020 ha conseguido. De pronto perdà parte del trabajo que tenÃa, mientras otra parte se readaptaba y otra se intensificaba. Parte de mis tareas cotidianas pasaron al tan famoso ERTE, cosa que agradecà teniendo un niño confinado en casa. El contacto con mis alumnos empezó a ser a distancia y dejé de ver sus caras y de sentir si estaban avanzando en la enseñanza o no. Y mi vida en instagram se volvÃa más intensa, aparecÃan más dibujos y más sentimientos. He perdido la cuenta de cuánta gente me ha dicho que ha visto un cambio muy notable en mi perfil, un avance grande en los dibujos y una manera más bonita de contar las cosas. Todo eso se lo debo al tiempo que me dio «el año», porque desde el principio supe que si algo tenÃa que hacer era aprovechar esa situación. Y no es que haya tenido más tiempo libre. Como os digo seguÃa trabajando y el tiempo que me redujeron la jornada la destinaba al 100% a entretener a un niño de 3 años y seguir con las tareas en casa. Pero quise tomar el control para no dejarme caer en el desánimo.
Mi refugio han sido los dibujos. Una vez más la ilustración venÃa a mi rescate. En verano empecé a pasar parte de esos dibujos a una libreta. Y asà fue que empecé a construir un «art journal» en el que además de los dibujos fui aplicando otras técnicas artÃsticas como el collage, el scrap o la fotografÃa. Pasó de ser un cuaderno a ser un libro donde ir dejando recuerdos ilustrados. Un documentario que miro con alegrÃa cada vez que lo abro, porque me hace ser consciente de que en el 2020 pasaron también muchas cosas bonitas e interesantes.


Gracias por cada comentario en el que me habéis dicho que verme os relajaba, os inspiraba, os entretenÃa. Me da mucha alegrÃa saber que muchos empezasteis también vuestro «cuaderno de recuerdos» contagiados del espÃritu del #journaling. Yo lo considero un tesoro inmenso que me hará recordar todo lo vivido y ser como esas fotos antiguas que de vez en cuando nos encojen el corazón cuando las miramos.
